Estos cambios buscan generar consenso y evitar el archivo definitivo del proyecto en el Congreso. Inicialmente, el Ejecutivo buscaba recaudar 26 billones de pesos para cubrir el déficit del Presupuesto General de 2026. Sin embargo, en un esfuerzo por hacerla más viable políticamente, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, accedió a reducir la meta a 16,3 billones de pesos. Dentro de los ajustes más significativos se encuentra la modificación al impuesto sobre las compras virtuales de bajo monto, conocidas como “nininis”, que ahora solo se aplicaría a transacciones superiores a 100 dólares, en lugar de a todas como se planteó originalmente. Otro cambio relevante fue la reducción del impuesto a la cerveza; la propuesta inicial unificaba la tarifa para todas las bebidas alcohólicas en un 30% por grado de alcohol, pero en la nueva versión, la cerveza tendría una tarifa preferencial del 15%. Además, se eliminaron propuestas como el impuesto al transporte de valores y a las cirugías estéticas, y se aplazó la aplicación del IVA a los combustibles (GMC y ACPM) hasta 2027. A pesar de estas concesiones, el Gobierno mantuvo otras medidas clave como el impuesto al patrimonio, los gravámenes a licores y cigarrillos, el impuesto a las iglesias, la sobretasa al sector financiero y el impuesto al carbono.