Gremios como la ANDI han solicitado su archivo, advirtiendo sobre graves consecuencias para la economía nacional. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) ha sido una de las voces más críticas, enviando un documento al Congreso para pedir el archivo del proyecto. El gremio argumenta que la reforma impactaría negativamente “la inversión, competitividad de los productos colombianos frente a las importaciones y frente a los mercados de exportación, el crecimiento e inflación”. Según la ANDI, la iniciativa elevaría la tasa nominal combinada para inversionistas extranjeros hasta un 65% en sectores con sobretasas y hasta un 70,5% para inversionistas nacionales, convirtiendo a Colombia en una de las jurisdicciones con mayores cargas corporativas.
Esta preocupación es compartida por diversas bancadas en el Congreso.
Partidos como Cambio Radical han manifestado que “el país no necesita más impuestos ni promesas vacías”, proponiendo un recorte de gastos en su lugar. De manera similar, el Partido Liberal decidió unificadamente rechazar la imposición de más tributos, y voceros del Centro Democrático han desestimado el éxito de la reforma por considerar que “afecta a la clase media y de a pie”. El ambiente político es adverso, y los tiempos para el debate legislativo son ajustados, lo que complica aún más la aprobación de la ley de financiamiento antes de que finalice el periodo de sesiones ordinarias en diciembre.













