En 2024, el desfase entre lo presupuestado ($312 billones) y lo recaudado ($267 billones) obligó al Gobierno a anunciar recortes.

El nuevo director, Betancourt, asume en un contexto complejo, con la tarea de fortalecer la recaudación en medio de los retos económicos y la presión política por cumplir con un presupuesto expansivo. La situación pone de manifiesto un problema estructural donde las proyecciones de ingresos parecen responder más a deseos políticos que a realidades económicas, generando una inestabilidad que afecta la gestión de una entidad técnica y crucial para el Estado.