Sin embargo, este monto se encuentra $5,8 billones por debajo de la meta establecida por la DIAN para ese mes.

Esta brecha no es un hecho aislado; en 2023, el desfase entre lo presupuestado y lo recaudado ascendió a $45 billones, lo que obligó al Gobierno a realizar recortes de gasto. Analistas económicos, como los del Banco de Bogotá, proyectan que para el cierre de 2025 el faltante podría situarse entre $8 y $10 billones. Esta situación es atribuida a una sobreestimación de los ingresos en el Marco Fiscal de Mediano Plazo y a una política tributaria que, según críticos, impone cargas al sector productivo sin generar suficientes incentivos para la formalización, lo que limita el crecimiento de la base gravable. El incumplimiento de las metas de recaudo ha sido un factor clave en la inestabilidad directiva de la DIAN y obliga al Gobierno a enfrentar un dilema entre recortar el gasto público o recurrir a un mayor endeudamiento.