Un informe de la Tax Foundation, a través de su Índice de Competitividad Fiscal Internacional, ubicó al sistema tributario colombiano en el tercer puesto más bajo del ranking global entre los países miembros de la OCDE.

Esta calificación negativa evidencia las dificultades que enfrentan tanto empresas como personas para cumplir con sus obligaciones fiscales, así como las distorsiones que el sistema genera en la economía. Los artículos señalan que esta situación no es nueva, sino el resultado de un problema crónico que no ha sido abordado de manera estructural. Se critica la tendencia de los distintos gobiernos a dar "bandazos en el cobro de impuestos", implementando reformas parche que no solucionan las fallas de fondo. La falta de competitividad fiscal puede desincentivar la inversión extranjera directa, afectar el crecimiento de las empresas locales y, en última instancia, limitar el desarrollo económico del país. La complejidad del sistema y la carga impositiva son factores clave que contribuyen a esta mala calificación, lo que plantea la necesidad de una reforma tributaria integral que simplifique las normas y promueva un entorno más favorable para los negocios.