El sector del entretenimiento y la cultura enfrenta un nuevo desafío con la propuesta gubernamental de gravar con un impuesto al consumo del 19% las boletas para conciertos y eventos deportivos cuyo valor exceda los $500.000. Mientras el Gobierno argumenta que la medida apunta a un consumo de lujo, los empresarios del sector alertan sobre una posible reducción en la oferta de espectáculos y un encarecimiento que afectará a la clase media. El proyecto de ley de financiamiento establece que las entradas a eventos cuyo valor supere las 10 UVT (aproximadamente $497.990 - $500.000) perderán la exención de IVA que poseían desde 2011. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, aclaró que la medida no grava la cultura en general, como el cine o el teatro, sino que se enfoca en “negocios artísticos de grandes cifras”.
Sin embargo, esta visión es rebatida por actores de la industria. Gabriel García, CEO de Páramo Presenta, una de las principales promotoras de conciertos del país, afirmó que “la gente que compra boletas por $500.000 es un montón de gente de clase media, no solo de clase alta”. García advirtió que el sobrecosto deberá ser trasladado al público, lo que podría llevar a que las empresas dejen de organizar algunos eventos y se enfoquen solo en “apuestas más seguras”.
Esto podría reducir la oferta cultural y la competitividad de Colombia frente a otros mercados de la región, como Chile, para atraer giras de artistas internacionales.
En resumenEl impuesto propuesto para boletas de alto costo busca gravar un consumo considerado de lujo para aumentar el recaudo. Sin embargo, la industria del entretenimiento advierte que la medida podría contraer el mercado, disminuir la oferta de eventos internacionales y afectar a un público de clase media, lo que pone en tensión los objetivos fiscales con la vitalidad del sector cultural.