El principal obstáculo para las gafas inteligentes ha sido siempre la batería y el peso. Para superar esto, Apple recurrirá a la tecnología que ya domina en el Apple Watch, utilizando "chips pensados para consumir poca energía, mantener buen rendimiento y reducir peso", como el System in Package S10.

Esto contrasta con los procesadores de alta potencia del iPhone. El primer modelo, con una llegada comercial prevista para 2027, funcionaría como un "accesorio del iPhone" y, según los rumores, no incluiría una pantalla integrada, manteniendo el hardware de las gafas "lo más simple y ligero posible". Las gafas se encargarían de capturar información del entorno mediante cámaras y sensores, mientras que el iPhone realizaría el procesamiento complejo.

La mención a las limitaciones del Vision Pro en "autonomía" y "peso" refuerza la justificación de este enfoque distinto para un dispositivo de uso prolongado. Esta entrada gradual al mercado, priorizando la comodidad sobre las funciones avanzadas de realidad aumentada, busca evitar los errores de competidores pasados y consolidar un producto maduro y con mayor aceptación social.