En contraste con modelos experimentales, los iPhone 17 Pro y Pro Max reafirman las prioridades del consumidor en cuanto a rendimiento y funcionalidad. En un mercado saturado de opciones, la serie iPhone 17, y en particular sus modelos Pro, ha logrado destacarse no solo por su tecnología, sino por su capacidad para retener valor.

Este factor se ha vuelto un indicador clave del éxito y la confianza del consumidor.

A diferencia del iPhone Air, que sufrió una depreciación acelerada, los modelos iPhone 17 Pro y Pro Max mantienen una curva de valor mucho más estable, con caídas significativamente menores en el mercado de reventa. Esta solidez se atribuye a un enfoque en características que los usuarios consideran esenciales: una batería de mayor duración, una gestión térmica optimizada para un rendimiento sostenido y sistemas de cámara más completos y versátiles. Apple ha reforzado esta propuesta de valor con el lanzamiento de accesorios exclusivos para esta generación, creando un ecosistema cohesivo que incentiva la inversión del usuario. Además, su posicionamiento en precio lo mantiene como un estándar en la gama alta; a pesar de su costo elevado, se percibe como una opción más accesible en comparación con nuevos formatos experimentales como el Samsung Galaxy Z TriFold, cuyo precio de lanzamiento duplica al del iPhone 17. Esta combinación de un hardware fiable, un software robusto y un valor de reventa predecible consolida a la serie iPhone 17 como una compra segura para los consumidores y un modelo a seguir para la industria, demostrando que la innovación incremental y centrada en el usuario sigue siendo una fórmula ganadora.