Por un lado, el desempeño comercial del iPhone 17 en China ha sido excepcional. Según datos de Counterpoint, las ventas de la nueva serie crecieron un 18 % en comparación con la generación anterior durante sus primeras semanas, un logro significativo en uno de los mercados más competitivos del mundo. Este sólido crecimiento demuestra que la propuesta de valor de Apple, centrada en un ecosistema robusto, rendimiento y estatus, sigue resonando fuertemente entre los consumidores chinos, consolidando su posición en el segmento de gama alta.

Sin embargo, la historia del iPhone Air en el mismo mercado es completamente diferente. Su enfoque en la delgadez extrema a costa de la funcionalidad fue rechazado por los compradores, resultando en una demanda débil que, según reportes, llevó a la paralización de su producción.

Más allá del impacto para Apple, este fracaso tuvo un efecto inmediato en la industria local: marcas como Xiaomi, Oppo y Vivo, que estaban desarrollando sus propios modelos ultradelgados, decidieron cancelar o posponer dichos proyectos. Esta reacción demuestra la enorme influencia de Apple en el ecosistema tecnológico chino, donde sus aciertos y, en este caso, sus fracasos, sirven como un barómetro para las tendencias del mercado y las decisiones estratégicas de sus competidores.