La versatilidad del puerto no termina ahí.

Los usuarios pueden conectar el iPhone a una red de internet por cable mediante un adaptador Ethernet, obteniendo una conexión más rápida y estable que el Wi-Fi, ideal para subir archivos pesados o realizar transmisiones en vivo. Finalmente, el puerto USB-C habilita la carga inversa, permitiendo que el iPhone funcione como una batería portátil para recargar otros dispositivos, como AirPods u otros teléfonos, una función especialmente útil para viajeros. Estas capacidades demuestran que la transición a USB-C es más que un simple cambio de conector; es una evolución que potencia al iPhone como un centro de trabajo móvil.