Para que funcione, el dispositivo Apple debe tener AirDrop configurado en la opción “Todos durante 10 minutos”.

El sistema utiliza una conexión *peer-to-peer* cifrada, garantizando que los datos no pasen por servidores externos y se mantenga la privacidad.

Este avance no parece ser fruto de una colaboración con Apple, sino de un trabajo de ingeniería inversa por parte de Google. La iniciativa se enmarca en un contexto de creciente presión regulatoria, especialmente en la Unión Europea, que exige a las grandes tecnológicas una mayor apertura de sus plataformas. Normativas similares ya han forzado a WhatsApp a preparar la interoperabilidad con iMessage, lo que indica una tendencia hacia la eliminación de las barreras artificiales entre servicios digitales. La decisión de Google podría obligar a Apple a responder, ya sea aceptando esta nueva compatibilidad o intentando bloquearla, lo que pondría a la compañía bajo un mayor escrutinio regulatorio.