La amenaza cuántica no es un riesgo futuro, sino presente.
Los expertos en ciberseguridad advierten sobre la estrategia de “recolectar ahora, descifrar después” (*harvest now, decrypt later*), en la que adversarios, incluyendo actores estatales, ya están robando y almacenando grandes volúmenes de datos cifrados. La apuesta es que, en los próximos años, el desarrollo de la computación cuántica les permitirá descifrar esta información retrospectivamente, exponiendo secretos de estado, propiedad intelectual e historiales médicos que hoy se consideran seguros. Algoritmos como el de Shor, que serán triviales para las máquinas cuánticas, pueden romper los sistemas de clave pública como RSA y ECC, que son la base de la seguridad digital actual. Ante este panorama, la preparación ha pasado de la teoría a la ejecución. La decisión de Apple de implementar PQC en sus productos más masivos es una señal de la seriedad con la que la industria está tomando este riesgo. Al adoptar nuevos fundamentos matemáticos para el cifrado, la compañía busca asegurar que las comunicaciones y los datos de sus usuarios permanezcan protegidos incluso en una era poscuántica, convirtiendo la “agilidad criptográfica” en un requisito fundamental para la resiliencia y la confianza digital a largo plazo.







