Esta decisión subraya la intención de Apple de competir directamente en la gama más alta del mercado de plegables. Se reporta que la compañía ha priorizado la robustez y una sensación prémium, con un enfoque en la calidad de la pantalla y la durabilidad de la bisagra.

Para el desarrollo del panel plegable, Apple habría elegido a Samsung Display, líder en tecnología OLED flexible, dejando fuera a LG en esta primera generación.

Las proyecciones de analistas como Ming-Chi Kuo apuntan a un precio inicial elevado, que podría situarse entre 2.000 y 2.500 dólares en Estados Unidos, posicionándolo como un producto exclusivo y uno de los lanzamientos más importantes de Apple en la última década.