A finales de los años 90 y principios de los 2000, servicios de intercambio de archivos 'peer-to-peer' como Napster habían puesto en jaque el modelo tradicional de venta de música, llevando a una caída drástica en los ingresos de las discográficas. En este contexto de incertidumbre, Apple introdujo una solución que ofrecía una alternativa legal, conveniente y asequible.

El iPod, con su diseño icónico y su lema “1.000 canciones en tu bolsillo”, hizo que la música digital fuera portátil y deseable.

Simultáneamente, la tienda iTunes creó un mercado centralizado donde los usuarios podían comprar canciones individuales por un precio bajo, en lugar de tener que adquirir un álbum completo. Este modelo de micropagos fue revolucionario y demostró que los consumidores estaban dispuestos a pagar por el contenido digital si la experiencia era lo suficientemente sencilla y el precio justo. Esta estrategia no solo revitalizó la industria musical, sino que también estableció el paradigma del acceso licenciado sobre la propiedad física, un concepto que más tarde evolucionaría hacia los servicios de 'streaming' por suscripción como Spotify y Apple Music. El éxito de iTunes y el iPod fue fundamental para el resurgimiento de Apple y consolidó su rol como un innovador que no solo crea productos tecnológicos, sino que también redefine industrias enteras.