Cuando un usuario elija una nueva dirección de Gmail, la anterior no se eliminará, sino que funcionará como un alias. Esto significa que los correos enviados a la dirección antigua seguirán llegando a la misma bandeja de entrada y el usuario podrá iniciar sesión con cualquiera de las dos direcciones. Esta flexibilidad representa una mejora sustancial en la experiencia de usuario, otorgando un control sobre la identidad digital que antes era impensable. La medida refleja una comprensión más profunda de que las vidas de las personas evolucionan, y sus herramientas digitales deben poder adaptarse a esos cambios sin causar una disrupción total.