La nueva herramienta rompe con esta limitación histórica.
El proceso permitirá modificar una dirección @gmail.com existente por otra que también termine en @gmail.com.
Un aspecto crucial de esta función es que la dirección de correo original no se elimina, sino que se convierte en un “alias”. Esto significa que el usuario continuará recibiendo en la misma bandeja de entrada los mensajes enviados a la dirección antigua y podrá seguir utilizándola para iniciar sesión en su cuenta de Google. La compañía asegura que toda la información asociada a la cuenta, como correos, archivos en Drive, fotos y compras en Google Play, se mantendrá intacta.
Sin embargo, existirán algunas limitaciones: solo se podrá realizar un cambio cada 12 meses, con un máximo de tres cambios en total. El despliegue de esta función es progresivo y aún no está disponible para todos los usuarios, pero su llegada marca un cambio significativo en la forma en que Google gestiona la identidad digital.












