Para Colombia, la disyuntiva es estratégica: seguir un camino de inercia, adoptando tecnologías de forma gradual y fragmentada, o tomar la decisión de priorizar sectores clave (agroindustria, salud, logística) donde la IA y la robótica puedan multiplicar la productividad. Sin una apuesta decidida, el país corre el riesgo de convertirse en un mero importador de soluciones diseñadas en otros centros de innovación.