La ciberseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones para empresas y usuarios de cara a 2026, con expertos advirtiendo sobre una nueva generación de ataques impulsados por inteligencia artificial y una creciente vulnerabilidad de las infraestructuras digitales. La prevención se vuelve más crítica que nunca, ya que el costo de reparación tras un ciberataque es significativamente mayor que la inversión en defensas proactivas. En México, por ejemplo, se registraron en promedio 297,000 ataques cibernéticos en el último año, y el costo promedio de una brecha de datos ya supera los 4.45 millones de dólares a nivel global. Sergio Mora Caballero, CTO en Ecosistemas Global, explica que “la IA y los bots con conexiones permanentes están impulsando el crecimiento acelerado de los ciberataques”.
Los atacantes ya no son hackers aislados, sino “organizaciones dedicadas al ciberterrorismo”.
Entre las amenazas más críticas se identifica al ransomware, que secuestra información a cambio de rescates en criptomonedas. Además, se anticipa que en los próximos años, la computación cuántica podría dejar obsoletas muchas de las protecciones de encriptación actuales. Bobby Blumofe, CTO de Akamai, predice que en 2026 aparecerán los primeros videos deepfake en tiempo real lo suficientemente convincentes como para desestabilizar la confianza en interacciones en vivo.
Ante este panorama, se recomienda adoptar modelos de seguridad Zero Trust, realizar pruebas de penetración periódicas y utilizar IA para la detección de anomalías.
En resumenPara 2026, el panorama de la ciberseguridad se tornará más complejo y peligroso debido al uso avanzado de IA por parte de los atacantes. Amenazas como el ransomware, los deepfakes en tiempo real y los ataques a infraestructuras críticas exigirán que las organizaciones adopten estrategias de seguridad proactivas y un enfoque de confianza cero para sobrevivir.