La firma recomienda medidas prácticas como evitar redes Wi-Fi públicas, que pueden ser usadas para interceptar datos, y no utilizar puertos de carga USB públicos debido al riesgo de “juice jacking”, una técnica para instalar malware. Además, aconseja mantener activos los bloqueos biométricos y la autenticación multifactor (MFA) como capas de protección adicionales en caso de robo o pérdida del dispositivo. Paralelamente, el panorama de las ciberamenazas se está volviendo más complejo con el uso de la IA. ESET proyecta para 2026 un incremento de ataques de phishing hiperpersonalizados y ransomware que integra IA en su orquestación. Según Mario Micucci de ESET, los delincuentes utilizan la IA para escalar sus operaciones, crear contenido sintético convincente como deepfakes y evadir sistemas de detección. Esta convergencia de amenazas exige que los usuarios adopten una postura de seguridad proactiva, reforzando tanto sus hábitos físicos, como asegurar su equipaje, como sus prácticas digitales para protegerse de ataques que ya no requieren un alto conocimiento técnico para ser ejecutados.