Esta integración permite una continuidad fluida entre tareas, como transferir una foto del teléfono a la tableta para editarla o responder una llamada desde los audífonos mientras se revisa una notificación en el reloj.

Por otro lado, Samsung ha dado un paso disruptivo con el Galaxy Z TriFold, su primer plegable de tres pantallas, que se agotó en minutos en su lanzamiento en Corea del Sur a pesar de su precio cercano a los 2.500 dólares. Este dispositivo, con su diseño tipo G y una pantalla principal de 10 pulgadas, está pensado para la productividad, permitiendo ejecutar hasta tres aplicaciones en paralelo y ofreciendo un modo DeX independiente.

Equipado con el procesador Snapdragon 8 Elite y un sistema de cámaras de 200 megapíxeles, el TriFold integra además las capacidades de Galaxy AI a gran escala. El éxito inicial de este formato experimental, sumado a los múltiples premios a la innovación CES 2026 que recibió la compañía por sus avances en IA y diseño, demuestra que Samsung no solo compite en el presente con su ecosistema, sino que también está definiendo activamente el futuro de la telefonía móvil.