El dispositivo es descrito como el primero en operar sobre Android XR, combinando inteligencia artificial multimodal con experiencias inmersivas para trabajo, aprendizaje y entretenimiento. Esta colaboración tripartita es clave: Google aporta el sistema operativo, Qualcomm el poder de procesamiento con sus chips Snapdragon, y Samsung su experiencia en hardware y diseño de dispositivos. La estrategia parece replicar el éxito de Android en el mercado de smartphones, creando una plataforma robusta y abierta que otros fabricantes puedan adoptar en el futuro. Este enfoque contrasta con el ecosistema cerrado de Apple y sus Vision Pro. La industria observa de cerca este desarrollo, ya que podría democratizar el acceso a la realidad mixta y acelerar la creación de un ecosistema de aplicaciones y servicios. Mientras Apple apuesta por una integración vertical, la alianza de Google y Samsung busca construir las bases para un mercado de XR más diverso y competitivo, donde Android se convierta en el sistema operativo dominante, tal como lo hizo en los teléfonos móviles.