Por un lado, la compañía recibió un Premio a la Innovación CES 2026 por el Galaxy Z Fold7, destacando su "diseño ultradelgado y resistente" y la potencia de Galaxy AI. Este reconocimiento sugiere que la línea principal de plegables de Samsung evoluciona hacia dispositivos más prácticos, duraderos y accesibles para el consumidor general, refinando la fórmula que ha dominado el mercado.

Por otro lado, Samsung está dispuesto a asumir riesgos para explorar los límites del formato.

El debut del Galaxy Z TriFold en Corea del Sur es prueba de ello. Este dispositivo, con un diseño tipo G de tres pantallas que se despliega en una superficie de 10 pulgadas, se agotó en minutos a pesar de un precio cercano a los 2.500 dólares. Equipado con el procesador Snapdragon 8 Elite, 16 GB de RAM y una cámara principal de 200 MP, el TriFold está enfocado en la productividad extrema, permitiendo ejecutar hasta tres aplicaciones en paralelo y un modo DeX independiente.

Aunque prescinde del S Pen, su éxito inicial confirma que existe un público dispuesto a invertir en herramientas de trabajo móviles radicalmente nuevas. Esta dualidad estratégica permite a Samsung solidificar su oferta actual mientras sondea el interés del mercado en formatos que podrían definir el futuro de la computación móvil.