La principal novedad es Theft Protection (Protección Antirrobo), una capa de seguridad orientada a impedir que un tercero pueda utilizar el dispositivo o acceder a datos sensibles tras un hurto.
Este sistema se complementa con Failed Authentication Lock, una función que bloquea automáticamente el equipo al detectar múltiples intentos fallidos de autenticación mediante PIN, contraseña o huella dactilar, frustrando los intentos de acceso por fuerza bruta. Además, Samsung ha ampliado el número de configuraciones y módulos sensibles del sistema que exigen una verificación de identidad adicional antes de permitir cambios, endureciendo el control sobre las funciones críticas del dispositivo. Estas medidas responden directamente al panorama de seguridad en regiones como América Latina, donde el robo de dispositivos móviles continúa siendo una preocupación importante. Al integrar estas protecciones a nivel de sistema operativo, Samsung convierte el software en una línea de defensa fundamental, ofreciendo a los usuarios mayor tranquilidad y control sobre su información personal y financiera.








