La fría recepción del mercado hacia el iPhone Air, el modelo ultradelgado de Apple, ha generado un efecto dominó en la industria, llevando a importantes fabricantes de Android a reconsiderar sus propias estrategias de diseño. Marcas como Xiaomi, Oppo y Vivo han decidido cancelar o aplazar el desarrollo de sus teléfonos ultradelgados, evidenciando cómo un tropiezo de Apple puede influir directamente en la hoja de ruta de sus competidores. El iPhone Air registró una depreciación inusual y acelerada, perdiendo en solo diez semanas un 44,3 % de su valor, una cifra significativamente mayor que la de otros modelos recientes, según un análisis de SellCell. Este comportamiento del mercado de reventa indica una baja demanda y un escaso interés por parte de los consumidores, quienes parecen preferir dispositivos con mejor batería y sistemas de cámara más completos, características que fueron sacrificadas en el Air en favor de su diseño de 5,6 mm de grosor. El dispositivo compromete aspectos clave como la capacidad de la batería (3.149 mAh), un único sensor de cámara trasero y la ausencia de una ranura para SIM física.
Esta reacción del mercado no pasó desapercibida en China, donde Foxconn desmontó líneas de producción del Air.
La lección para la industria es clara: los consumidores no están dispuestos a sacrificar funcionalidades esenciales por un diseño extremadamente delgado. En contraste, el éxito de la serie iPhone 17 Pro, con mejor autonomía y cámaras, refuerza la idea de que el equilibrio entre estética y funcionalidad es crucial. Huawei, por su parte, parece haber encontrado un punto intermedio con su Mate 70 Air, que, con 6,6 mm de grosor, conserva una batería grande y triple cámara, demostrando que es posible innovar en diseño sin afectar la experiencia de usuario.
En resumenLa escasa demanda y rápida depreciación del iPhone Air han enviado un mensaje contundente a la industria: el diseño ultradelgado no debe comprometer funciones clave como la batería y la cámara. Como resultado, gigantes de Android como Xiaomi, Oppo y Vivo han detenido sus proyectos similares, ajustando sus estrategias para priorizar un equilibrio entre diseño y funcionalidad que el mercado sí valora.