La transferencia se realiza mediante una conexión de igual a igual (peer-to-peer) cifrada, lo que garantiza la privacidad y velocidad sin depender de servidores externos. Analistas de la industria especulan que esta capacidad fue desarrollada mediante ingeniería inversa, lo que abre la posibilidad de que Apple intente bloquearla en futuras actualizaciones de su sistema operativo. No obstante, este movimiento de Google se alinea con la creciente presión regulatoria, especialmente en la Unión Europea, que exige una mayor interoperabilidad entre las grandes plataformas tecnológicas.