El impacto fue global, con reportes desde América Latina, Europa y Asia.

El incidente no solo afectó a redes sociales y herramientas de productividad, sino también a plataformas de videojuegos y aplicaciones bancarias. La caída de Cloudflare, cuyas acciones (NET) descendieron tras el suceso, reabrió el debate sobre la dependencia de la economía digital en un número reducido de proveedores de infraestructura y la necesidad de construir una red más resiliente y descentralizada.