Entre Llamadas y Buques de Guerra: La Escalada de Tensión entre EE. UU. y Venezuela



En un escenario de creciente hostilidad, los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvieron una conversación telefónica cuya existencia fue confirmada por ambos mandatarios tras ser revelada por medios estadounidenses. Mientras Maduro calificó el diálogo como "cordial" y "respetuoso", la versión de Trump fue más ambigua y amenazante, afirmando que la llamada "no salió bien ni mal" y que simplemente le dijo "un par de cosas", dejando la situación en suspenso. Fuentes periodísticas señalan que Trump habría rechazado una solicitud de inmunidad por parte de Maduro a cambio de dejar el poder.
Este contacto diplomático ocurre en paralelo a una masiva operación militar estadounidense en el Caribe, justificada como una campaña contra el narcotráfico supuestamente vinculado al gobierno venezolano.
La operación incluye el portaaviones más grande del mundo y ha escalado con advertencias de Trump sobre posibles ataques por tierra "muy pronto". La tensión ha provocado que, según reportes de The New York Times, Maduro haya tomado medidas de seguridad extremas desde septiembre, como cambiar de residencia y celular constantemente y reforzar su seguridad con agentes cubanos por temor a una invasión o traición. Dentro de Estados Unidos, la política hacia Venezuela genera divisiones. El secretario de Estado, Marco Rubio, es señalado como uno de los principales arquitectos de la estrategia de presión, con el objetivo final de propiciar un cambio de régimen también en Cuba.
Sin embargo, esta postura enfrenta resistencia.
En el Congreso se presentó una resolución para impedir que Trump inicie una guerra sin autorización previa, y una encuesta reciente indica que el 70 % de los estadounidenses se opone a una acción militar. Incluso dentro de la base de seguidores de Trump existen voces influyentes que desconfían de las intervenciones en el extranjero.






















