De la alianza a la amenaza: la soberanía de Colombia en vilo tras advertencia de Trump



La tensión entre Estados Unidos y Colombia escaló a su punto más alto en décadas después de que el presidente Donald Trump afirmara que cualquier país que produzca y venda cocaína a su nación, mencionando explícitamente a Colombia y sus “plantas de fabricación de cocaína”, está “sujeto a ataques”. Esta advertencia fue interpretada como una posible extensión a territorio colombiano de la operación militar “Lanza del Sur”, que ya se ejecuta en el Caribe y ha dejado más de 80 muertos en ataques a embarcaciones.
La respuesta del presidente Gustavo Petro fue inmediata y contundente.
Desde El Tarra, en la región del Catatumbo, aseguró que Colombia está “bajo amenaza” y que el pueblo no debe “arrodillarse ante nadie”. A través de la red social X, Petro advirtió a Trump: “no amenace nuestra soberanía, porque despertará el jaguar. Atacar nuestra soberanía es declarar guerra”.
Además, invitó a su homólogo a visitar Colombia para presenciar la destrucción de laboratorios de droga —que, según él, ocurren a un ritmo de uno cada 40 minutos—, un esfuerzo que se realiza “sin misiles”. Previamente, la administración Trump ya había retirado la certificación antidrogas a Colombia, calificado a Petro de narcotraficante y revocado su visa. El Gobierno colombiano, a través de la Cancillería, emitió un comunicado oficial expresando su “gran preocupación” y rechazando categóricamente cualquier amenaza de agresión externa. El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó el compromiso del país en la lucha contra el narcotráfico bajo el principio de “responsabilidad común y compartida”, pero subrayó que no aceptará ninguna acción que vulnere la soberanía nacional y llamó a la unidad de América Latina y el Caribe.
Analistas y exfuncionarios han ofrecido diversas perspectivas.
La exministra María Claudia Lacouture señaló que, si bien “hay tensión, pero no hay ruptura”, la relación estratégica y comercial se mantiene pragmática, con más de 800 empresas estadounidenses invirtiendo en el país. Otros análisis describen la situación como un “quiebre histórico” que transforma una alianza de cooperación en un campo de disputa retórica, donde el modelo de lucha antidrogas ya no tiene consenso.

























