El Gobierno colombiano extraditó a Estados Unidos a Andrés Felipe Marín Silva, alias 'Pipe Tuluá', máximo cabecilla de la banda criminal 'La Inmaculada'. La operación se ejecutó en la madrugada, horas antes del encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, en un gesto interpretado como una señal de compromiso en la lucha antinarcóticos. Marín Silva, quien deberá responder ante una corte del Distrito Este de Texas por delitos de narcotráfico y concierto para delinquir, fue trasladado bajo un estricto operativo de seguridad que involucró a más de 70 agentes, drones y la cooperación de agencias estadounidenses como la DEA. El presidente Petro confirmó la extradición a través de un mensaje en el que afirmó que el capo "intentó comprar funcionarios y comprar la paz", y sentenció: "La paz no se compra, se hace si el corazón la acepta".
Con esta, el actual gobierno suma 809 extradiciones.
Antes de su partida, 'Pipe Tuluá' envió un mensaje de audio a los miembros de su organización pidiéndoles no tomar represalias contra el INPEC, el comercio o la población civil. El líder de 'La Inmaculada' operaba desde el centro del Valle del Cauca y, según las autoridades, mantenía alianzas con el Clan del Golfo y el Cartel de Sinaloa para el envío de cocaína a Centroamérica y Estados Unidos. La extradición se produce en un momento de máxima tensión diplomática y es vista como una pieza clave en la agenda bilateral, donde la lucha contra las drogas es el tema principal.
En resumenLa extradición de 'Pipe Tuluá', líder de 'La Inmaculada', se materializó como un gesto estratégico del Gobierno colombiano previo a la reunión presidencial con Estados Unidos. El operativo de alta seguridad culminó con el envío del capo a Texas para enfrentar cargos por narcotráfico, mientras el presidente Petro reafirmó su postura de no negociar la paz a cambio de impunidad.