El incremento del salario mínimo en más de un 23 % para 2026, decretado por el Gobierno, ha generado serias advertencias por parte de centros de pensamiento económico como Fedesarrollo y ANIF, así como de la calificadora de riesgo Fitch Ratings. Estas entidades coinciden en que la medida, aunque busca mejorar el poder adquisitivo, podría tener efectos adversos sobre el empleo formal, la inflación y la salud financiera de las empresas colombianas. Fedesarrollo estima que el aumento salarial podría destruir hasta 600.000 empleos formales y elevar la informalidad en 3 puntos porcentuales. Según su análisis, una microempresa, que representa el 95 % del tejido empresarial, vería reducido su margen de ganancia en 3,7 puntos, llevándolo a un escaso 1 %.
Esto las obligaría a reducir personal o a contratar en la informalidad.
Asimismo, el centro de pensamiento proyecta que el alza podría sumar hasta 1,7 puntos porcentuales a la inflación, lo que forzaría al Banco de la República a mantener una política monetaria restrictiva con tasas de interés elevadas, potencialmente hasta el 11,25 % a fin de año. Por su parte, Fitch Ratings advirtió que los márgenes y flujos de caja de las empresas enfrentarán presiones adicionales, ya que sectores con alta intensidad de mano de obra no podrán trasladar completamente los mayores costos a los precios finales. ANIF criticó la medida por considerarla desproporcionada, argumentando que el nuevo salario mínimo supera en un 18 % el costo de las necesidades básicas para una familia de tres personas, lo que desincentiva la creación de empleo formal.
En resumenEl aumento del 23 % en el salario mínimo para 2026 ha encendido las alarmas económicas. Expertos de Fedesarrollo, ANIF y Fitch Ratings advierten que la medida podría destruir hasta 600.000 empleos formales, disparar la inflación y comprimir los márgenes de las empresas, especialmente las más pequeñas, poniendo en riesgo la estabilidad del mercado laboral.