La reunión en la Casa Blanca, de carácter privado y sin acceso a la prensa, busca desescalar las tensiones y abordar una agenda estratégica que incluye la lucha contra el narcotráfico, el comercio y la situación en Venezuela. La visita se produce en un momento de alta sensibilidad diplomática. El presidente Trump declaró que Petro ha sido “muy agradable durante el último mes o dos” y que “cambió mucho su actitud” tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, añadiendo que el tema central de la conversación será el narcotráfico: “Vamos a estar hablando sobre drogas. Enormes cantidades de drogas salen de su país”. Como gesto de compromiso, el gobierno colombiano confirmó la extradición de Andrés Marín Silva, alias “Pipe Tuluá”, líder de la banda “La Inmaculada”, el mismo día del encuentro.

La canciller Rosa Villavicencio expresó optimismo, afirmando que la relación “se va a relanzar” y que se ha realizado un “proceso a nivel diplomático para desescalar y llegar a este punto tan positivo”.

El embajador Daniel García-Peña, quien acompaña a Petro junto a la canciller y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, admitió que el resultado es “impredecible”.

La relación bilateral es fundamental para Colombia, ya que Estados Unidos es su principal socio comercial.

Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas a EE.

UU. alcanzaron los US$13.498,8 millones, representando el 30 % del total.

Además, EE.

UU. es el mayor inversionista extranjero, con US$3.375,4 millones hasta el tercer trimestre de 2025, y el principal emisor de turistas. Se estima que más de 5 millones de empleos en Colombia dependen de este vínculo económico.