La medida no estuvo exenta de debate. Un miembro de la Junta, Mauricio Villamizar, había abogado públicamente por un alza, argumentando riesgos inflacionarios por el dinamismo de la economía y un mercado laboral "estrecho". Sin embargo, la decisión tendrá un impacto directo en el bolsillo de los colombianos, ya que encarece el costo del crédito. La tasa de usura para febrero subirá al 25,23%, y productos como los créditos de consumo de bajo monto podrían alcanzar costos efectivos anuales superiores al 70%, una carga financiera insostenible para los hogares de menores ingresos. Por otro lado, la medida impactará positivamente la rentabilidad de productos de ahorro como los CDT y las cuentas remuneradas, que verán un incremento en los rendimientos ofrecidos a los inversionistas.