La investigación sobre el siniestro aéreo del avión de Satena en Norte de Santander, que cobró la vida de 15 personas, ha dado un giro significativo con nuevos hallazgos de la Aeronáutica Civil. Un informe técnico preliminar sugiere que la aeronave no chocó de frente contra la montaña, sino que el piloto pudo haber intentado una maniobra de último momento para evitar el impacto. El coronel Álvaro Bello, director técnico de investigación de accidentes de la Aerocivil, explicó que el análisis del sitio del impacto revela una huella ascendente. “No es una colisión frontal contra el terreno, sino que efectivamente nos da un indicio de que podría haber un intento de alguna maniobra final antes de la colisión”, declaró. La aeronave Beechcraft 1900, que cubría la ruta Cúcuta-Ocaña, fue hallada en la vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén. El equipo de investigación ya recuperó las cajas negras, incluyendo los grabadores de voz de cabina y de datos de vuelo, cuyo análisis será crucial para esclarecer los hechos. Las autoridades también confirmaron la última comunicación con la torre de control, ocurrida a las 11:54 a.m., cuando el piloto confirmó las instrucciones para iniciar el descenso, sin reportar ninguna emergencia.
Tras este contacto, se perdió toda comunicación.
Entre las 15 víctimas se encontraba el congresista Diógenes Quintero Amaya.
El accidente ha reavivado el debate sobre la seguridad aérea en regiones apartadas, con sindicatos de controladores aéreos alertando sobre la falta de personal y problemas con los radares meteorológicos en algunos aeropuertos del país.
En resumenLa investigación del accidente de Satena en Norte de Santander, donde murieron 15 personas, apunta a una posible maniobra evasiva del piloto antes del impacto, descartando una colisión frontal. Las autoridades ya analizan las cajas negras y la última comunicación registrada para determinar las causas exactas de la tragedia.