La reacción del Gobierno fue inmediata y contundente. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien votó por reducir la tasa, calificó la decisión de “irresponsable con la realidad que vive la economía del país” y la asoció con un intento de “aminorar los impactos redistributivos de las medidas del gobierno”. Por su parte, el presidente Gustavo Petro aseguró que “la mayoría de la Junta del Banco de la República está en las cavernas económicas”. Este choque se enmarca en un contexto de creciente politización del Banco, donde el Gobierno ha presionado por una baja en las tasas para estimular la economía, mientras el ala técnica del emisor prioriza el control de la inflación, su mandato constitucional. La publicación de un artículo por parte del codirector César Giraldo, cercano al Gobierno, utilizando cálculos selectivos para minimizar el impacto inflacionario del salario mínimo, ya había generado malestar interno y evidenciado la pugna entre visiones técnicas y políticas dentro de la entidad.