La Corte Constitucional suspendió provisionalmente el decreto de emergencia económica y social del Gobierno, una decisión inédita que frena la aplicación de un paquete de nuevos impuestos y agudiza la tensión entre el Ejecutivo y el poder judicial. La medida fue adoptada por la Sala Plena con una votación de 6 a 2, mientras se adelanta el estudio de fondo sobre la constitucionalidad de la norma. La decisión del alto tribunal, que por primera vez en más de 30 años aplica una suspensión provisional a un estado de excepción, se fundamentó en la ponencia del magistrado Carlos Camargo, la cual encontró una “ostensible violación de la Carta Política”. La Corte identificó vicios formales, como la falta de firmas de todos los ministros, y una motivación insuficiente para justificar la emergencia.
Materialmente, consideró que los problemas fiscales del país no constituían hechos sobrevinientes e imprevisibles.
Como consecuencia, quedaron sin efecto inmediato los decretos derivados que establecían, entre otros, el aumento del IVA a licores y juegos de azar, un nuevo impuesto al patrimonio y una sobretasa al sector financiero. La decisión fue celebrada por gremios como la ANDI y sectores de oposición, quienes la calificaron como una defensa de la institucionalidad y el Estado de derecho. El presidente Gustavo Petro reaccionó enérgicamente, calificando la medida como una “ruptura real del orden constitucional” y un acto de “prejuzgamiento”.
A través de sus redes sociales, afirmó que la Corte actuó por razones políticas: “porque es un decreto de mi gobierno y porque suspende rápidamente los impuestos a los sectores más ricos de Colombia”. La suspensión deja un vacío fiscal de cerca de 11 billones de pesos que el Gobierno esperaba recaudar y genera incertidumbre sobre el destino de los aproximadamente 800.000 millones de pesos que ya se habían recaudado.
En resumenLa Corte Constitucional suspendió provisionalmente el decreto de emergencia económica por vicios de forma y fondo, frenando la aplicación de nuevos impuestos. La decisión, celebrada por la oposición y gremios, fue calificada por el presidente Petro como una “ruptura constitucional” con motivaciones políticas, abriendo un escenario de incertidumbre fiscal y un profundo choque institucional.