Esta medida revierte las restricciones impuestas desde 2019, cuando las relaciones diplomáticas colapsaron y se emitieron advertencias de seguridad que llevaron a la suspensión de vuelos. “Acabo de hablar con la presidenta de Venezuela y le informé de que vamos a abrir todo el espacio aéreo comercial”, declaró Trump, asegurando que “los ciudadanos estadounidenses podrán ir dentro de muy poco a Venezuela y estarán seguros allá”. La decisión se produce semanas después de la operación militar estadounidense en Caracas que resultó en la captura del expresidente Nicolás Maduro. Tras el anuncio, American Airlines, la última aerolínea estadounidense que operó en el país, confirmó su intención de reanudar el servicio diario de vuelos directos, sujeto a las aprobaciones gubernamentales y de seguridad.

Trump también destacó que importantes compañías petroleras estadounidenses están explorando proyectos en Venezuela, anticipando que traerán “una riqueza tremenda” para ambos países. El secretario de Estado, Marco Rubio, descartó una intervención militar y reconoció que la transición política en Venezuela “no va a ser de un día para otro”. El gobierno de Trump también notificó al Congreso su intención de reabrir gradualmente la embajada en Caracas. Por su parte, el gobierno ruso admitió que, aunque Venezuela posee sistemas de defensa antiaérea suministrados por Moscú, no fueron utilizados eficazmente durante la reciente operación estadounidense.