Camilo Torres, conocido como el “cura guerrillero”, fue una figura central en la historia colombiana del siglo XX. Su trayectoria lo llevó desde el sacerdocio y la academia, donde fue cofundador de la primera Facultad de Sociología de América Latina en la Universidad Nacional, hasta la lucha armada, uniéndose al ELN meses antes de su muerte en Patio Cemento, Santander. En su comunicado, el grupo armado afirma que, tras décadas de búsqueda, sus miembros lograron ubicar los restos y que su autenticidad ha sido “verificada”. El ELN expresó su deseo de que el cuerpo sea depositado en el campus de la Universidad Nacional, un lugar de gran significado en la vida de Torres.

Sin embargo, las autoridades colombianas aún no han confirmado la veracidad del hallazgo.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses informó que está realizando análisis técnicos sobre muestras óseas, pero aclaró que no tiene bajo su custodia el cuerpo completo.

La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) también trabaja en la verificación.

El presidente Gustavo Petro ha manifestado que, si se confirma la identidad, los restos deben ser tratados con honores.

Analistas consideran que el anuncio del ELN, en pleno año electoral, es un movimiento político que busca legitimar su narrativa histórica y recuperar protagonismo mediático.