La búsqueda del niño de 9 años Adrián Mathias Pinzón Calvo, desaparecido desde el 17 de enero en Bogotá, culminó de manera trágica con el hallazgo de su cuerpo junto al de su padre, Marco Antonio Pinzón. Las autoridades encontraron ambos cadáveres en una zona boscosa del barrio Los Laches, en el centro-oriente de la capital, cerca de la iglesia del barrio Egipto. La principal hipótesis de la Fiscalía General de la Nación apunta a un homicidio-suicidio. Según los informes preliminares, el menor presentaba una herida por arma de fuego en la cabeza, mientras que su padre, quien fue encontrado a su lado con un arma, se habría disparado en el pecho. El caso ha generado una profunda conmoción en la ciudad. Adrián fue visto por última vez en el barrio Lucero Bajo, en Ciudad Bolívar, cuando su padre lo recogió para pasar unas horas juntos. El niño se encontraba bajo la custodia de su tía materna, Daniela Calvo, debido a que su madre reside en Estados Unidos y su padre enfrentaba graves problemas de salud mental. Familiares revelaron que Marco Antonio Pinzón había regresado de Estados Unidos en noviembre de 2025 con “problemas psiquiátricos muy delicados”, motivo por el cual estuvo internado en una clínica especializada. A pesar de su condición, insistía en “recuperar el tiempo perdido” con su hijo.
Tras la desaparición, la situación se tornó alarmante cuando el padre comenzó a enviar mensajes amenazantes a la madre del niño, incluyendo imágenes de un arma de fuego y realizando una videollamada en la que advertía que le quitaría la vida a Adrián.
Estos hechos activaron los protocolos de búsqueda urgente, pero el desenlace fue fatal.
En resumenEl hallazgo sin vida del niño Adrián Mathias y su padre en Bogotá confirma el peor desenlace para un caso que ya incluía señales de alerta, como amenazas previas y un historial de problemas de salud mental del progenitor. La investigación se centra en la hipótesis de un homicidio-suicidio, una tragedia que enluta a la capital.