Tras la desaparición, la situación se tornó alarmante cuando el padre comenzó a enviar mensajes amenazantes a la madre del niño, incluyendo imágenes de un arma de fuego y realizando una videollamada en la que advertía que le quitaría la vida a Adrián.

Estos hechos activaron los protocolos de búsqueda urgente, pero el desenlace fue fatal.