Cualquier cosa diferente es especulación”.

La solicitud se basa en que la mayoría de los fármacos comercializados en el país dependen de insumos y principios activos adquiridos en mercados internacionales y pagados en divisas, por lo que una tasa de cambio más baja debería traducirse en menores costos. El tema es especialmente sensible, dado que los altos precios de los medicamentos impactan no solo el bolsillo de los pacientes, sino también la sostenibilidad financiera del sistema de salud, cuyo gasto en este rubro fue cercano a los 14 billones de pesos en el último año. En respuesta, gremios como la Asociación Colombiana de la Industria Farmacéutica (Ascif) han reconocido que la revaluación puede ayudar, pero advierten que la reducción de precios no depende únicamente del tipo de cambio. Señalan la existencia de otros factores estructurales, como costos laborales, exigencias regulatorias y los extendidos plazos de pago por parte de las EPS, que también influyen en la estructura de costos y la sostenibilidad del sector.