Sin embargo, las autoridades colombianas, incluyendo la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y Medicina Legal, mantienen cautela y continúan con los análisis científicos para confirmar la identidad. En un comunicado divulgado el 23 de enero, el ELN afirmó que el cuerpo de Torres, quien murió el 15 de febrero de 1966 en Patio Cemento, Santander, fue localizado y su autenticidad “verificada”. La guerrilla solicitó que los restos sean depositados en la Universidad Nacional, donde Torres fue cofundador de la Facultad de Sociología. Sin embargo, la versión oficial es más prudente.

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses comunicó que está realizando análisis técnicos a muestras óseas obtenidas en un trabajo conjunto con la UBPD para determinar si corresponden a Torres, pero aclaró que no tiene bajo su custodia el cuerpo completo. Por su parte, la UBPD informó que los avances en la investigación han permitido “acercarse... a la presunta localización del cuerpo”, pero aún no emite una confirmación concluyente. El presidente Gustavo Petro se pronunció al respecto, afirmando que, de confirmarse la identidad, los restos “serán respetados y depositados con honores” dada la importancia histórica de Torres como intelectual y activista social. El anuncio del ELN, en pleno año electoral, ha reavivado el debate sobre la memoria histórica, la instrumentalización de figuras simbólicas y el legado de quien fuera conocido como el “cura guerrillero”.