La investigación sobre la muerte de dos menores por frambuesas envenenadas con talio ha revelado nuevas pruebas contundentes que implican a Zulma Guzmán, presunta responsable capturada en Londres. La Fiscalía ahora cuenta con conversaciones de chat que reconstruyen la entrega del producto y un pago de 12.000 pesos que habría sido camuflado a través de una veterinaria. Los chats, fechados el 3 y 4 de abril de 2025, muestran la comunicación entre el domiciliario que entregó las frambuesas y una mujer, amiga cercana de Guzmán, quien le habría dado el paquete. En los mensajes, el repartidor confirma la entrega en un apartamento del norte de Bogotá y solicita el pago por el servicio.
La mujer le asegura que le cancelará al día siguiente.
Según la investigación, el pago de 12.000 pesos se realizó mediante una transferencia vinculada a un establecimiento veterinario que Guzmán había visitado para la atención de sus mascotas. El centro médico confirmó que el monto coincidía con el valor de un servicio prestado en esa fecha, lo que refuerza la hipótesis de que la transacción para el domiciliario se ocultó en ese pago. Otro detalle relevante es que, según el repartidor, la mujer insistió en que el paquete fuera dejado en el apartamento, incluso después de un primer intento fallido de entrega. Paralelamente, la Fiscalía avanza en una nueva línea de investigación sobre la muerte de Alicia Graham Sardi, madre de las menores, también en circunstancias que involucran talio.
Su esposo, Juan de Bedout, ya rindió declaración ante las autoridades para esclarecer los hechos.
En resumenLa investigación del caso de las frambuesas envenenadas avanzó con pruebas clave: chats que coordinan la entrega, la confirmación de un pago de $12.000 al domiciliario a través de una veterinaria y el testimonio del esposo de la madre fallecida. Estos elementos refuerzan la solicitud de extradición de Zulma Guzmán y buscan reconstruir la cadena de responsabilidades en el crimen.