Horas después de su desaparición, su familia detectó transacciones bancarias inusuales realizadas desde sus cuentas durante la madrugada del viernes. Se registraron al menos tres movimientos por más de seis millones de pesos, incluyendo dos retiros en cajeros de los barrios Fátima y Venecia, en el sur de Bogotá, zonas muy alejadas de su residencia y del lugar donde fue visto por última vez. Estos hechos, sumados al hallazgo del cuerpo en Usme, han fortalecido la línea de investigación que apunta a que fue víctima de un secuestro extorsivo para robarle su dinero.