El seleccionador Pape Thiaw ordenó a sus jugadores retirarse del campo en señal de protesta. Sin embargo, la estrella del equipo, Sadio Mané, permaneció en el césped y convenció a sus compañeros de regresar para continuar el encuentro. Brahim Díaz fue el encargado de ejecutar el penal para Marruecos, pero su disparo fue débil y centrado, siendo detenido por el portero Edouard Mendy. Con el impulso anímico a su favor, Senegal llevó el partido a la prórroga.

Apenas a los 94 minutos, Pape Gueye conectó un potente remate que se convirtió en el gol del triunfo y del título. A pesar de los intentos de Marruecos por igualar, incluyendo un balón en el palo, el marcador no se movió más, sellando una victoria histórica y dramática para los “Leones de la Teranga”.