Su secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió la postura declarando que “Europa proyecta debilidad” mientras que EE.

UU. “proyecta fuerza”.

La reacción europea fue inmediata y contundente. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó las amenazas de “inaceptables”, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió sobre una “espiral peligrosa” que podría socavar las relaciones transatlánticas.

En Alemania, algunos políticos incluso han propuesto un boicot al Mundial de 2026 como respuesta. La medida representa una tensión sin precedentes dentro de la OTAN, al tratarse de sanciones comerciales entre países aliados, y pone en duda el futuro de la cooperación en seguridad y defensa.