La violencia es impulsada por la disputa del control territorial y las economías ilícitas. Tras el ataque, el presidente Petro calificó la situación en la región como un "delito de lesa humanidad" y criticó duramente al ELN: "El ELN habla de paz y celebra que asesinó 200 campesinos humildes hace un año, y mata un joven soldado... qué estupidez de la codicia". El mandatario acusó a la guerrilla de llevar a jóvenes colombianos y venezolanos a morir en beneficio de narcotraficantes y les instó a reflexionar. A raíz de esta escalada, el Gobierno ha suspendido los diálogos de paz con este grupo armado.