Desde el 1 de enero de 2026, la leche en polvo importada desde Estados Unidos ingresa a Colombia sin pagar arancel, una medida que culmina el proceso de desgravación pactado en el Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 2012. Esta situación ha encendido las alarmas en el sector ganadero nacional, que advierte sobre una posible crisis debido a la competencia en condiciones desiguales. El gremio ganadero, representado por Fedegán, argumenta que la industria local no puede competir con los precios de la leche en polvo estadounidense, ya que los productores de ese país reciben millonarios subsidios del gobierno. En 2024, el Ministerio de Comercio de Colombia abrió una investigación al respecto, concluyendo que solo en 2023 se otorgaron US$1.200 millones en subsidios, y estableció un arancel compensatorio temporal de 4,86 %. Sin embargo, dicha medida venció a finales de 2025 y la investigación fue cerrada, dejando el arancel en 0 %. Óscar Cubillos, de Fedegán, cuestionó el cierre del proceso y señaló que la revaluación del peso agrava la situación. “La tasa de cambio que a finales de 2022 estaba en $5.100 y ahora en $3.650 va a promover las importaciones.
Entonces, va a ser un año difícil”, afirmó.
El exviceministro de Agricultura, Juan Botero, advirtió que el aumento de importaciones dificultará la absorción de la producción nacional, que ya enfrenta un excedente, y podría provocar una “quiebra general de los productores de leche del país” si no se toman medidas regulatorias urgentes.
En resumenLa entrada en vigor de un arancel del 0 % para la leche en polvo de EE. UU. ha generado una fuerte preocupación en el sector lácteo colombiano. Los productores nacionales alertan que los subsidios estadounidenses y la tasa de cambio actual crean una competencia desleal que podría desencadenar una grave crisis, afectando precios y la sostenibilidad de miles de ganaderos en el país.