El sistema de salud colombiano recibió un concepto clave del Consejo de Estado que permite a las EPS utilizar recursos de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) para saldar deudas de vigencias anteriores. Esta decisión llega en un momento crítico, ejemplificado por la desesperada situación del Hospital San Rafael de Itagüüí, cuyo gerente rompió en llanto al revelar que no ha podido pagar salarios desde hace meses por las deudas de las EPS. La Sala de Consulta y Servicio Civil del alto tribunal determinó que el principio de anualidad presupuestal no aplica a los recursos de la UPC, ya que estos tienen una naturaleza parafiscal y su destino exclusivo es financiar el servicio de salud. Por lo tanto, las EPS pueden pagar obligaciones pasadas siempre que las cuentas no estén prescritas y no se ponga en riesgo la atención actual de los usuarios.
Este aval jurídico podría ofrecer un mecanismo para aliviar la asfixia financiera de la red hospitalaria. La crisis se hizo visible con el testimonio de Luis Fernando Arroyave, gerente del Hospital San Rafael, quien confesó entre lágrimas la imposibilidad de cumplir con los pagos a 460 trabajadores y proveedores.
“Fue muy duro ver en diciembre a mis funcionarios llorando porque no tenían cómo comer, pagar su arriendo o darles un regalo a sus hijos, y yo sin poder hacer nada porque desde agosto la Nueva EPS no nos paga”, expresó.
Según Arroyave, las EPS adeudan al hospital más de 27.000 millones de pesos, siendo las intervenidas por el Gobierno, como Savia Salud y Nueva EPS, las que tienen mayores obligaciones pendientes.
La Procuraduría también ha intervenido, exigiendo a la Nueva EPS adoptar medidas inmediatas para corregir fallas en la entrega de medicamentos.
En resumenEn medio de una grave crisis de liquidez que tiene a hospitales al borde del colapso, el Consejo de Estado abrió una vía para que las EPS paguen deudas antiguas con fondos actuales de la UPC. Si bien la medida ofrece un respiro financiero, la dramática situación de centros como el Hospital San Rafael de Itagüí evidencia la profundidad de un problema estructural que requiere soluciones urgentes más allá de este concepto jurídico.