El gobierno de Estados Unidos interceptó un sexto buque petrolero en el Mar Caribe por sus vínculos comerciales con Venezuela, como parte de su estrategia de presión económica en 2026. Al mismo tiempo, Washington anunció la primera venta de crudo venezolano incautado, por un valor de US$500 millones, cuyos ingresos quedarán bajo control estadounidense. La incautación del buque se realizó tras un seguimiento con sistemas avanzados de rastreo satelital que detectaron maniobras de “navegación oscura”, una técnica para ocultar la ubicación real del navío. Según las autoridades, la embarcación operaba bajo banderas de conveniencia para evadir las sanciones. Esta acción se suma a las cinco anteriores desde que el presidente Donald Trump anunció el embargo, debilitando las rutas logísticas para la comercialización del petróleo venezolano.
Por otro lado, la venta de US$500 millones es la primera materialización de un plan mayor que busca comercializar entre 30 y 50 millones de barriles de crudo venezolano, por un valor total que podría ascender a US$2.800 millones. Según Reuters, el petróleo se está ofreciendo con descuento a través de 'traders', lo que podría atraer a refinadores del Golfo de México. El presidente Trump afirmó que los ingresos se utilizarán “en beneficio del pueblo de Venezuela y de los EE.
UU.”.
El gobierno venezolano ha calificado estas acciones como “piratería internacional”, mientras la tensión diplomática entre ambos países se profundiza.
En resumenEn una doble acción de presión económica, Estados Unidos incautó un sexto petrolero vinculado a Venezuela y, simultáneamente, concretó la primera venta de crudo venezolano bajo su control por US$500 millones. Estas medidas buscan asfixiar las exportaciones de hidrocarburos del país sudamericano y controlar los ingresos generados, en medio de una creciente tensión geopolítica en el Caribe.