Varios factores explican este comportamiento.
A nivel local, el principal impulsor fue la exitosa emisión de deuda pública externa por parte del Ministerio de Hacienda, que colocó bonos por casi US$5.000 millones y recibió una demanda récord de inversionistas internacionales. Esta operación generó un importante flujo de dólares hacia el país, aumentando la oferta de la divisa y presionando su precio a la baja. En el ámbito internacional, la publicación del dato de inflación de diciembre en Estados Unidos, que se ubicó en 2,7% interanual, en línea con las expectativas del mercado, reforzó la idea de que la Reserva Federal podría mantener una pausa en los recortes de tasas de interés, lo que debilita al dólar a nivel global. Adicionalmente, los precios del petróleo mostraron un comportamiento alcista, con el Brent superando los US$65 por barril, lo que tradicionalmente beneficia a monedas de países productores como Colombia.
Analistas señalan que este comportamiento favorable para el peso podría mantenerse en el corto plazo, aunque persisten riesgos asociados a la incertidumbre fiscal interna.













