El Gobierno colombiano logró una colocación de deuda externa por US$4.950 millones, marcando la emisión más grande en la historia del país. La operación, liderada por la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, tuvo una demanda récord que alcanzó los 23.000 millones de dólares, evidenciando una fuerte confianza de los inversionistas internacionales en las finanzas públicas de Colombia. La emisión se estructuró en tres bonos denominados en dólares con diferentes vencimientos y tasas de interés. El primer bono, por un monto de dos mil millones de dólares, vence en 2029 y tiene una tasa de interés del 5,375%. El segundo, por 1.475 millones de dólares, vence en 2031 con una tasa del 6,125%. Finalmente, el tercer bono, por el mismo valor de 1.475 millones de dólares, vence en 2033 y presenta una tasa de interés del 6,500%. El cupón promedio ponderado de la colocación se situó en 5,93%. Según el Ministerio de Hacienda, el objetivo de esta operación es completar la meta de financiamiento para el año 2026. El ministro Germán Ávila destacó que “la exitosa demanda refleja una evidente confianza en el manejo responsable de las finanzas públicas de Colombia”, a pesar de que el país ha visto una baja en su calificación crediticia. No obstante, la estructura de la deuda ha generado algunas críticas, particularmente por la emisión de un bono a solo tres años por dos mil millones de dólares.
Expertos señalan que este corto plazo obligará al próximo gobierno a enfrentar un pago elevado en un periodo relativamente breve, lo que podría generar presiones fiscales futuras.
La estrategia de endeudamiento del gobierno de Gustavo Petro, encabezada por Javier Cuéllar, ha sido objeto de análisis por sus posibles efectos a largo plazo en la sostenibilidad de la deuda pública del país.
En resumenColombia realizó con éxito la mayor emisión de deuda de su historia, asegurando US$4.950 millones con una demanda internacional sin precedentes. Aunque la operación refleja confianza en el mercado, la inclusión de un bono a corto plazo genera preocupación sobre la carga financiera que heredará la próxima administración.